Empresarial

Impulsemos la economía verde

Presidenta de Fundación Transformación Paraguay.
@gabyteasdale
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Tomar conciencia sobre la necesidad de cuidar los recursos finitos del mundo en que habitamos debe ser una tarea de todos y especialmente de nuestros líderes. Por eso me gustaría reflexionar en este espacio sobre cómo el futuro del liderazgo económico y el crecimiento están ligados a la economía verde.

La economía verde toma en consideración variables ambientales en el conjunto de modelos de producción. Las sociedades que adoptan este modelo producen, por ejemplo, menos emisiones de carbono, utilizan los recursos de manera eficiente y son incluyentes desde un punto de vista social. Creo que este último punto es más que relevante porque el objetivo final del modelo es mejorar las condiciones de vida de los más pobres y reducir la desigualdad social, algo que nos compete especialmente en Paraguay, donde debemos enfocarnos en combatir la pobreza y ser más equitativos en la distribución de recursos. En vez de enfrentar al mercado o al libre comercio, la economía verde incorpora variables ambientales dentro del modelo actual.

En un discurso en la Universidad de Nueva York el año pasado, el secretario general de la Organización de Naciones Unidas, António Guterres, dijo que aquellos países que apuesten por la implementación del Acuerdo de París sobre la economía verde son los que tendrán un papel preponderante en la economía del siglo XXI. “Aquellos que no aspiraron la economía verde vivirán en un futuro gris, pero aquellos que adoptan tecnologías verdes establecerán el estándar de oro para el liderazgo económico en este siglo”, señaló.

Existen ejemplos interesantes sobre la implementación de este tipo de modelos en algunas naciones. Uganda ha puesto en marcha un sistema de producción orgánica que lo colocó a la vanguardia a nivel mundial ya que utiliza apenas un kilo de fertilizante artificial por hectárea en promedio. El sistema de transporte público de la ciudad brasileña de Curitiba, que muchos conocemos y literalmente envidiamos, es un ejemplo de desarrollo urbano innovador. Su eficiencia reduce el uso de automóviles particulares y por lo tanto, las emisiones, algo que muchas ciudades deberían imitar especialmente en Latinoamérica, donde los índices de contaminación llegan en ocasiones a niveles alarmantes con consecuencias nocivas para la salud pública y el bienestar general de los ciudadanos.

En nuestro país, existen programas que buscan implantar un nuevo sistema de trabajo con pequeños productores sobre la base del respeto al ambiente y la seguridad alimentaria. Debemos tener conciencia de que Paraguay es maravillosamente rico en recursos y su economía –que se sustenta mayormente en la agricultura, la ganadería y la generación de energía eléctrica- depende en gran medida de los mismos. Y queda mucho por hacer.

Otro ejemplo que me llena de orgullo como paraguaya es la campaña Colosos de la Tierra impulsada por la organización A Todo Pulmón que busca que todos tomemos conciencia sobre la riqueza natural que nos rodea. Porque al final se trata de eso, de que cada uno, desde nuestros espacios, asumamos la responsabilidad de cuidar nuestro entorno con pequeñas acciones transformadoras. Que dejemos de mirar a un lado y tomemos acción porque el futuro es ahora. Y porque protegiendo nuestro ambiente estamos protegiendo nuestras ciudades, nuestros barrios, a nuestras a familias y a nosotros mismos.
LA NACION

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