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Notas

“Ndarekói… otro mes ame´ȇta ndéve” (No tengo… el próximo mes te doy)

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LA TRÁGICA HISTORIA DE UN PAÍS QUE VIVE DE LA SOLIDARIDAD DE LOS SUYOS
Por Hno. Fredy Vázquez, rcj

Imagínense decirle: “vení el próximo mes” a una persona que te dice que tiene hambre o que tiene un hijo enfermo, como lo es el caso de esta pobre abuelita del distrito de C. A. López, Itapúa. Algunos tal vez puedan decirme: “¿para qué te vas tan lejos si en tu propia ciudad hay casos así?”. Y sí, es verdad. En mi querida ciudad de Pilar se están sucediendo también, uno detrás de otro, casos como este en los que los “pobres” deben salir a mendigar la ayuda de sus conciudadanos porque carecen de medios propios para seguir sobreviviendo en un país en el que cuando te enfermas te sale más barato morirte que buscar curarte. Duele escuchar algo así, pero para muchísimos es una dolora realidad.

Me pregunto: ¿hasta cuándo los habitantes del bendito Paraguay deberán mendigar una asistencia que por derecho les corresponde?, ¿hasta cuándo tendrán que lograr subsistir gracias a la solidaridad de sus vecinos y conciudadanos?, ¿hasta cuándo deberán recurrir a la presión social y mediática de la prensa y principalmente de las redes sociales para recibir la ayuda y la asistencia necesaria para sus graves problemas. ¡Indigna y causa repulsión la actitud de ciertas personas que están al servicio de su pueblo!

¡Es trágica esta situación! Porque la ciudadanía debe, muchas veces, hacer las veces de un Estado ausente y de autoridades que te dicen: “eju lunes” (vení el lunes). Los paraguayos saben qué significa y en qué acaba esa expresión. ¡Es indignate! Porque la ciudadanía debe asumir la responsabilidad de aquellos que fueron “electos” para velar por el bienestar de sus compueblanos o conciudadanos pero que al final, descaradamente y sin vergüenza ninguna, se preocupan solamente de sus intereses propios, personales, mezquinos y egoístas.

¡Causa repulsión!, para no utilizar términos más fuertes y que podrían causar malestar estomacal, porque muchos de aquellos realizan discursos grandilocuentes que no pasan de viles falacias. Inclusive, muchas veces utilizan un “rostro cristiano santo” y se llenan la boca hablando de igualdad y fraternidad. ¡Hipócritas! ¡Fariseos! No pasan de ser pura apariencia. “¡Sepulcros blanqueados! Por fuera tienen buena apariencia, pero por dentro están llenos de podredumbre; por fuera parecen justos, pero por dentro están llenos de hipocresía y crímenes”, les diría Diosito, Aquel a quien a muchos le gusta mencionar en sus discursos.

Con esto no estoy condenando a todos y ni metiéndolos a todos “en la misma bolsa” porque también me consta que aún hay gente de bien entre aquellos que ocupan cargos de poder y de gobierno. Pocos… pero hay todavía. ¡No todo es podredumbre! Estos a veces luchan una batalla bastante cruel, porque aquellos que se jactan de buscar “el bien del pueblo” no hacen otra cosa que llevar adelante una campaña muchas veces de desprestigio y creando una inestabilidad política que siempre resulta en contra del pueblo. De todo hay… no siempre aquellos que dicen luchar por el pueblo lo hacen de verdad, porque varios también esconden intenciones ocultas y deshonestas.

La guerra absurda entre partidos políticos, entre movimientos internos, entre ideologías deshonestas me hace recordar a aquellos que entre los primeros cristianos se dividían porque decían: “Yo soy de Pablo, yo soy de Apolo, yo soy de Cefas, yo soy de Cristo”. Los que fueron “electos” para ocupar aquellos cargos de poder y de gobierno no se deben a intereses político-partidarios ni a movimientos ni a ideologías… ¡se deben al pueblo que los puso donde están y ese mismo pueblo tiene el poder de sacarlos de donde están! ¡Están para satisfacer las necesidades del pueblo… no para satisfacer sus ambiciones o sus deseos sórdidos de ganancias!

¡Tengan sangre y vergüenza en la cara! Esta historia que me pasó el compañero y amigo Anselmo Cabral me tocó bastante porque es una mujer, una mamá, una anciana… que podría ser la mamá o la abuela de cualquiera de nosotros. Una señora con sus años de vida, con su historia, con sus sacrificios, con sus dolores y seguro que también con sus enfermedades, pero como “una mamá siempre hará todo y cuanto pueda por un hijo” ella sigue luchando sin importar las penurias por las cuales deba pasar.

Este país necesita patriotas, valientes, corajosos… gente con sentido de “projimidad” (como decían los antiguos). “Projimidad”, no proximidad, porque es fácil mostrarse próximo o cercano a la gente… otra cosa es ensuciarse las manos y los pies luchando por la causa del prójimo. Ya basta de sánganos que se alimentan y enferman al Paraguay y a sus habitantes. https://www.facebook.com/100001897457015/posts/4680902515316284/

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