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#ALFREDO_AGUILAR: futuro campeón de América

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#UNA_BREVE_HISTÓRIA_DE_VIDA. Alfredo Aguilar nos habló de su increíble historia con el fútbol, que arrancó en su Santaní natal, donde se destacaba en el “torneo gallo”, jugando descalzo y atajaba todo lo que le pateaban
El primer club de Alfredo Aguilar fue el 8 de Diciembre de Santaní, su ciudad natal. Antes probó suerte en el 13 de Noviembre, pero no pudo ser fichado porque no tenía cédula de identidad ni certificado de nacimiento. “Yo vengo de una familia muy pobre, no teníamos prácticamente nada, vivíamos en una casita de madera que si vos veías vas a decir luego que no es casa. No teníamos nada. Por eso, ni certificado de nacimiento no tenía yo”, comenzó diciéndonos en un jopara mbarete porã el excelente arquero de Olimpia y de la Albirroja. Alfredo nos recibió en su casa de Ñemby, donde vive con su esposa Ruth, con quien lleva 8 años de casado y a quien considera como un pilar importante en su carrera. “Ella me bancó mucho, es la que me animaba, en esos años en que entrenaba duro y no tenía oportunidad de jugar”, dijo.

– Yendo al comienzo de todo, ¿cuando andabas todavía por Santaní ya eras capo en el arco, es cierto que atajabas penales por gallina?

– Nosotros nos juntábamos en el bario Niño Jesús y jugábamos “torneo gallo”. Armábamos equipo de 5 o hasta de 10, dependía de cuántos estábamos. El premio era gallina casera, uno o dos gallo ra’y porã llevaba el que ganaba el torneo. Pynandi era el tema.

– ¿Y se iban a comer juntos el premio?

– Sí, a eso se le ponía mucho fideo y ya era alimento para todos.

– ¿Vos ya te imaginabas, te hacías la película en esa época de que algún día llegarías a un club de Primera?

– No, jamás me imaginé que iba a llegar lejos con el fútbol. Yo trabajaba con mi familia en la chacra y con mi hermano mayor nos escapábamos para ir a jugar. A mi papá no le gustaba tanto, no le daba importancia. Su preocupación era que nos rompamos la pierna y no íbamos a tener para el gasto del hospital.

– ¿Qué trabajos hacía en la chacra?

– Y me iba a carpir, a plantar mandioca, maíz… Trabajábamos en la chacra para consumo, para que no le falte comida a la familia.

EL COMIENZO DE TODO

– ¿Cómo se dieron las cosas para que llegues a Asunción?

– Todo comenzó, creo, cuando pude ficharme en el 8 de Diciembre. Después de rebotar en el 13 de Noviembre porque no tenía documentos, un señor que era del club Montealto me ayudó a conseguir el certificado de nacimiento y la cédula. “Yo te voy a mandar hacer, pero vos fichá donde querés”, me dijo. Me acuerdo que 15.000 guaraníes costaba hacer los documentos, esa plata no teníamos en casa. Con la cédula en mano fiché después en el 8 de Diciembre y enseguida, a los 16 años, en el 2004, ya debuté ahí en el equipo principal, ganamos tres a cero al club Mariscal López. De ahí fui a la selección Sub 19 de Santaní. Salí campeón departamental, pero para el regional no me llevaron porque yo era chico. Justo el señor Alfredo Vera consiguió un amistoso con la Sub 18 de Guaraní y armó una preselección, se acordó de mí y me invitó. Jamás creí que Guaraní se iba a ir, en esa época era impensable eso. Pero entrené, una semana nos preparamos, llegó el domingo y apareció un poco el colectivito con el equipo de Guaraní. Ahí recién creí. Se bajaron los jugadores con champión de marca, ropa de la gran siete. Yo tenía mi botín Arquín, desastre.

– ¿Y cómo les fue en el partido?

– Yo atajé todo y gritaba, ordenaba a mis compañeros. El técnico era Félix “Torito” Díaz. Le llamó la atención el arquerito campesino. Yo, realmente, jugaba nomás, no esperaba que se fije en mí. Cuando terminó el primer tiempo se acercó a mí y me dijo: “¿Te gustaría jugar en Guaraní?”. Yo le entendí, pero apenas hablaba castellano y para no equivocarme, le dije: “Sí, señor” nomás. “Jugá tranquilo, cuando termine el partido vamos a hablar”, me dijo. Después terminó el partido y se me acercó nuestro técnico. “Te quieren llevar”, me dijo. Yo le dije que me voy a ir si me van a poner un lugar para dormir y comida, porque yo ni pariente no tengo en Asunción. Se fue a hablar con “Torito”, volvió y me dijo, siempre en guaraní: “No hay problema, andá traé tu bolsón con tu ropa, ahora ya te van a llevar”. Un amigo, fanático olimpista me llevó volando en moto, llegué a casa y no teníamos bolsón. En una bolsita de hule nomás luego iba a poner mis dos pantaloncitos, tres camisetas, un champión, mi Arquín y una zapatilla, porque eso nomás luego tenía. En eso, mi hermano Silvio me decía: “Moopio nde rehóta”. No me creía. Yo estaba nervioso, le dije a mamá: “Mamá, ahata che”. Ella se acordó que una tía podía tener un bolsón, fui a buscar, pero estaba sucio, todo arrugado tirado en un lugar. Igual presté de ella.

– ¿Cómo fueron tus primeros años en Guaraní?

– No fue fácil, me quedé en la pensión del club, muchas veces pasé hambre. Horacio Melgarejo era el secretario del club, él me ayudó mucho. Tenía techo, pero no tenía plata. Y mi familia tampoco tenía posibilidad de mandarme nada. Horacio me daba a veces 15.000 guaraníes de su bolsillo. Los responsables de que esté acá son Alfredo Vera, Horacio Melgarejo y “Torito” Díaz. Y, por supuesto, el de arriba.

– ¿Quisiste volver en esos momentos en que pasabas hambre?

– En dos meses casi volví a Santaní. Oguapy cherehe. Estaba en la etapa en que quería jugar con mis amigos, extrañaba a mi familia y no pasaba muy bien. Pero gracias a Dios aguanté.

– ¿Dejaste alguna chica’i en Santani?

– No, mba’e chica’i piko aguerekóta. Nadie se fijaba en mí, andaba descalzo, sin plata. Las chicas no le miran luego al pobre.

– En esa situación, supongo que el celular era un elemento de lujo para vos.

– Era imposible. Loperro tenían todo su celular, yo miraba, demasiado quería.

– ¿Cuándo cobraste tu primer sueldo?

– Después de un año se armó un viaje a España y me metieron un poco en el equipo, era la Sub 20. Al volver ya me hicieron contrato y cobré mi primer sueldo. Era 1.150.000 guaraníes. Para mí era mucha plata. De eso, dejé 150.000 guaraníes para mí y el resto usé para comprar ladrillo hueco. Yo decía, mamá y papá no van a morir en esa casita de madera. Con cada sueldo que cobraba fui comprando materiales hasta que logré construir. Mi papá (don Baldomero) lastimosamente se fue muy temprano. A mi mamá (María Remigia) la tengo todavía.

– ¿Le visitás de seguido?

– El lunes estuvimos con ella.

– ¿Con qué te recibe?

– Tallarín, marinera… Son las comidas que más me gustan. Mi mamá hace a leña. Le mandé hacer todo para su cocina, pero sale otra vez afuera ella para cocinar.

EL AVIÓN

La primera vez

En el 2006, a sus 18 años, viajó a España con la Sub 20 de Guaraní y subió por primera vez a un avión. “Era todo un tema también para mí, tenía demasiado miedo. Compré una bolsa de caramelos para los nervios, encima me pusieron allá en el fondo donde se sentía más el ruido”. Después, ya en primera, con Guaraní y Olimpia realizó muchos viajes aéreos. Pone su auricular y se relaja escuchando polca de banditas nacionales.

DEBUT

Contra Olimpia

Por esas casualidades de la vida, el debut de Alfredo Aguilar en la Primera División se dio con la camiseta de Guaraní, contra Olimpia, el 2 de diciembre del 2006. Después de ganar un torneo en España con la Sub 20, donde ganaron hasta al equipo juvenil de Barcelona, Félix Darío León le puso de titular en el último partido del campeonato. “Atajé muchísimo en ese partido, pero fui cambiado a los 20 minutos del segundo tiempo porque me acalambré. Tenía 18 años recién”, recuerda.

SUFRIMIENTO

5 años sin jugar

Tras su debut en diciembre del 2006, contra Olimpia, Alfredo Aguilar arrancó jugando de titular en el 2007. En ese partido le fue mal. “Perdimos 3 a 0 contra Trinidense y trajeron un arquero argentino después”, dijo. Un año después le tocó jugar de nuevo de titular, fue contra Libertad, de nuevo perdieron 3 a 0. De ahí pasó a ser tercer arquero, quedó relegado a la Reserva. En el 2013 recién volvió, de la mano de Fernando Jubero. “Lo más difícil para un jugador es entrenar duro todos los días, esperar la oportunidad y que no llegue. Es ahí donde necesita tener fuerza, no decaer. Yo ya tenía 24 años y ya me desesperaba. Después llegó la oportunidad, Jubero me bancó, incluso soportó presiones cuando tuve algunas fallas. Hay que tener fe y poner todo el esfuerzo para llegar”, dijo.

OLIMPIA

“Es impresionante”

“Increíble es llegar a Olimpia, impresionante es lo que se siente estar ahí. Nadie es perfecto, porque la posición del arquero es muy difícil. Yo hago lo mejor que puedo, pero a veces fallás sin querer; por ejemplo, en una jugaba me resbalé y me entró un gol, pero el público me aplaudió. Eso para mí vale muchísimo”, dijo Aguilar. “Lo que viví no voy a olvidar. A veces miro el pasado y digo: ‘Mirá, estoy en Olimpia ahora’ y dónde estaba yo antes”, agregó.

GARNERO

“Nunca encontré un técnico como él”

“Garnero es increíble. Te da tranquilidad, no te habla mal, no te habla fuerte, te tiene como a una criatura. No te putea, te señala tus errores, pero demasiado sabe decirte las cosas. Nunca encontré un técnico como él”, dijo refiriéndose a su técnico, quien ya lo dirigió en Guaraní. “Él me da demasiada confianza y trato de desaprovechar esa oportunidad. A él también le gusta mucho que el arquero salga jugando. Yo hacía todo lo que él quería, ya en Guaraní, donde jugábamos de memoria”, comentó.

LIBRADO AZCONA

“Todo un ejemplo”

Alfredo Aguilar dijo que admira mucho a Librado Azcona, el segundo arquero de Olimpia. “Él es impresionante como persona y como profesional. Imaginate, es finalista de la Copa Libertadores. Entrena muchísimo, más que yo. Jamás te pone cara larga, siempre está dispuesto a ayudarte, a darte consejos. Demasiado bien me llevo con él. Yo soy consciente de que cada semana, después del partido, estamos a prueba para el siguiente. Y nadie es eterno en su puesto. Si un día el profe me dice, hoy vos te vas a quedar en el banco. Yo también le voy a apoyar, voy a ser igual que él”, dijo Aguilar.

LOS PENALES

Su secreto

“El secreto del penal es mirar mucho al que va a patear. Trato de aguantar hasta el último momento, antes del remate, para tirarme. Por esa razón le paré los dos penales a Churín. Él ya me metió uno, pero casi le atajé, fue estando en Guaraní. Le paré a Fabbro, estando él en Cerro. Le paré a Juan Manuel Salgueiro. Tengo unas cuantas atajadas ya”, comentó el arquero atajapenales.

AUTORRETRATO

Alfredo Aguilar

– Nacido el 18 de julio.
– Edad: 30 años.
– Nacido en: Santaní.
– Estatura: 1,86 m.
– Familia: Está casado con Ruth, desde el 2010.
– Padres: María Remigia Aguilar y Baldomero (+).
– Música preferida: Todos los temas de banditas nacionales.
– Agrupación musical favorita: Bandita Tava’i. “Me relaja. Chemokorasõ rory. Si algo me gusta y me hace sentir bien, ¿para qué voy a cambiar?”, dice.
– Comidas preferidas: Tallarín casero y marinera, mejor si se hace a leña. “Pero no tengo problema con la comida, lo que venga nomás. Ahora, si me llevás a tu casa y no me invitás tallarín, después ya no vuelvo a tu casa jajaja…”
– Ratos libres: Todo fútbol. “Cuando termina la práctica, vengo a sentarme en el sofá y veo fútbol, no me cansa”.
– Pendiente: Ser papá. “No podemos tener todavía hijo, pero yo le aliento a mi esposa. Tené fe le digo. Tenemos un ahijado, que es muy malcriado por mí”.
– Un sueño: Ganar la Copa Libertadores y seguir siendo en la selección.

HISTORIA DE VIDA DE ALFREDO AGUILAR

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